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Jeanne Chezard de
Matel, el recipiente de Dios

Oración
Jeanne
Chezard de Matel, acogiendo al Verbo Encarnado como María lo hizo,
te convertiste en una morada para la habitación de Dios. Llena de
Espíritu del Verbo – Hecho-Carne, te convertiste en el pan de
compasión, sencillez, generosidad, sencillo corazón, sufrimiento
paciente, justicia, misericordia y paz de son Presencia de Dios,
que también nosotros nos convertimos en recipientes del amor de
Dios para saciar las hambres del mundo.
Jeanne Chezard de Matel, nacida en Roanne, Francia en 1596, se
convirtió a sus 73 años de vida, en una mística, escritora,
directora espiritual y teóloga, en una tiempo en que las mujeres
no eran reconocidas en estos roles. Desde el tiempo en que era una
niña pequeña, Jeanne estaba hambrienta de las cosas de Dios. Su
Autobiografía y otros escritos extensivos dan testimonio, en cada
página, de que el Verbo de Dios y el Sacramento de la Eucaristía
en donde ellos diariamente vivía inmersa, configuraron su profunda
e intima relación con la Persona del Verbo encarnado. Enamorada
del Verbo encarnado, la pasión de su vida se convirtió en un deseo
de “extender el ministerio de la Encarnación”, propósito por el
cual ella fundó la Orden del Verbo Encarnado y del santísimo
sacramento en 1625. Jeanne se vio a sí misma como una “joven
águila” viendo fuertemente y de la manera fija al hijo divino.
Ella se consideraba a sí misma ,como una “morada de la Trinidad,
una vasija que lleva pan y trigo para los demás miembros de la
Orden del Verbo Encarnado y del Sntisimo Sacramento, es tanto
contemplativa, como apostólica, una llamada para completar al
Verbo Encarnado y después a encarnar ese Verbo en el apostolado.
La vida de Jeanne fue una vida llena de luchas, de oposición, de
períodos de oscuridad y de mucho sufrimiento. Pero fue de todos
estos ingredientes de su vida tan humana, de donde el Verbo
Encarnado medeló y configuró la mujer de Jeanne de Matel llegó a
ser. Durante su vida, Jeanne de Matel estableció cuatro
monasterios en Francia: Lyon, Avignon, Grenoble y París. Ahora,
las hermanas y los Asociados del Verbo Encarnado continuamos
siendo recipientes de la Presencia de Dios en Francia, Texas,
Ohio, México, España, Argentina, Uruguay y Kenia. Le “debemos al
Verbo Encarnado una amor tan fuerte como la muerte”, ella nos
dice, un amor que nunca dice “Basta!”.
Esta jornada pretende ser un acompañante para ti que tienes hambre
de Dios. En él encontraras un espacio para expresar palabras,
bosquejos, piezas cortas, símbolos, colores, o cualquier cosa que
tu espíritu te impulse a usar, para encontrarte con el misterio de
Dios. En tu (jornada) viaje, te unirás a otros orantes, escritores
y místicos quienes a su vez han sido alimentados en su caminar por
la presencia de Dios. Particularmente estás invitado(a) a
emprender el viaje con Jeanne Chézard de Matel, escuchándola a
través de sus palabras escritas, pero muy especialmente dirigiendo
nuestra mirada en su icono.
Un icono es “más que una pintura religiosa”. Es un vehículo para
lo sagrado, para lo santo… una conexión entre el mundo concreto
tal como lo conocemos, y el mundo espiritual que podemos conocer
por la fe.
Un icono no muestra la semblanza física real del Santo, más bien,
su estado de glorificación. La persona de Jeanne Chézard de Matel,
tal como vive ahora en la presencia de Dios, se nos revela de un
modo nuevo en este “escrito”.
Como el Séptimo Concilio Ecuménico explicó: “Lo que la palabra
dice, la imagen nos lo muestra silenciosamente; lo que hemos oído,
lo hemos visto”.
Jeanne gastó su vida contemplando a la Trinidad, y en ese mirar
ella se descubrió a si misma como una morada de Dios. Ella
contempló a la persona de Jesús y llego a ser una “extensión del
Verbo Encarnado” a quien ella adoró. Mientras tomas tu tiempo para
contemplar el “escrito” de Jeanne Chézard de Matel, vasija de
Dios, llegarás a conocer de una manera más profunda lo que estas
llamado a ser.
El icono es una revelación … de Dios… de ti… y de NOSOTROS la
Orden del Verbo Encarnado y del Santísimo Sacramento. Mientras
contemplamos a Jeanne, la encontramos viendo, volteando hacia
nosotros, y diciéndonos, “LA QUE YO SOY, TU DEBES LLEGAR A SER”.
Mientras reces…mientras contemplas y escuchas a Jeanne Chézard de
Matel:
Que todo tu ser sea bendecido con su hambre de Dios.
Que tus ojos vean su visión sencilla
Que tu corazón conozca el fuego de su corazón lleno de justicia.
Que camines con paciencia en la oscuridad del sufrimiento y de la
persecución.
Que tus manos se extiendan con el pan de la compasión, de la
misericordia y de la paz.
Que vivas con simplicidad.
Que camines con bondad.
Que tú, con Jeanne Chézard de Matel, te conviertas en una vasija
de Dios
seguir>
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