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La
Espiritualidad de las religiosas del Verbo Encarnado consiste en
ser una comunidad Religiosas consagrada a la adoración del Verbo
Encarnado, y presentarlo a la adoración de los demás. Además de
estar impregnada de un verdadero espíritu evangélico y eclesial.
Desde su
nacimiento, Jeanne de Matel se ve favorecida con innumerables
gracias para su crecimiento personal que la preparan a la misión
de fundadora que el Verbo encarnado le tiene.
“No temas, hija, estoy contigo; he puesto sobre ti mi mano, mi
Espíritu te ha dado una lengua y mi padre una boca y a su mismo
Verbo, diciéndote, mira que he puesto mis palabras en tu boca…
El Padre quiso manifestar por ti a su hijo como por una segunda
Encarnación, deseando hacerlo aparecer de una manera especial en
el mundo.
El Hijo que es el Verbo, se une a ti para hacer la fundación de
esta Orden que es su propia obra y que realiza en la mitad de los
tiempos.
Gracia personal que se proyecta en la espiritualidad bíblica que
lega a la Orden.
“Hija mía te quiero por la Sagrada Escritura por ella conocerás mi
voluntad; será la clave que te enseñe lo que quiero que entiendas
para mi gloria y la de mis santos, para tu salvación y la del
prójimo”
Jeanne vive centrada en el Verbo Encarnado.
Del mismo Jesús recibe la misión de fundar una Orden que honre de
manera especial la persona del Verbo Encarnado y esté orientada a
la adoración del Hijo de Dios.
“Hija mía… Te he destinado a fundar una orden que lleve mi nombre,
que honrará a mi Persona encarnada por amor a la humanidad”.
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